jueves, 18 de diciembre de 2008

Conéctate con pasión

Cada acto, logro o actividad que desempeñas depende de otra persona, de la calidad de las relaciones que estableces y de la capacidad de conexión que desarrollas en ti.

Crear relaciones exitosas conlleva una interrelación entre competencias que todos podemos desarrollar y practicar, tales como la ética, la honestidad, el respeto y la colaboración, combinadas con aspectos humanos que forman parte de nuestro ser esencial: el amor, la diversión, la lealtad y la pasión.

Para construir una relación exitosa con otros, comienza a construir una relación exitosa contigo. Desde aquí, conectado con tu sentido de vida, se abrirán las puertas para dar paso a miles y miles de conexiones atraídas por el conector principal, .

Y este conector principal atrae entre otras cosas por presentar las siguientes características:
* Es auténtico, no tiene miedo a la intimidad con los otros, a mostrarse tal cual es, conociendo que desde el respeto por sus valores y convicciones encuentra el centro de su personalidad.
* Practica la generosidad, contribuye con el éxito de otros. El crecimiento del otro promueve el crecimiento propio.
* Se hace cargo de sus responsabilidades, asume compromisos y promueve su cumplimiento. Abre conversaciones si encuentra que no podrá responder a promesas hechas para renegociar tiempos y acuerdos.
* Practica la vulnerabilidad, se muestra como un ser humano con virtudes y oportunidades de crecimiento.
* No tiene miedo a preguntar, lo peor que le puede pasar es que le digan que no.

Todos tenemos diferentes intereses, lo que cada uno de nosotros puede aportar, son sus habilidades de comunicación, respetando la cultura, la diversidad y la confianza que depositan en ti. Escucha tus instintos, revisa tus preguntas, muéstralas a alguien que te pueda dar soporte, en quien confíes y encuentres un receptor. La mayoría de las personas están en la búsqueda de la construcción de preguntas, no de repuestas.

Tu puedes transformarte, y en la medida que te transformas, colaboras con la transformación de los que están a tu alrededor. El éxito no es el resultado de las circunstancias, no es el resultado de “cosas que pasan”; es el resultado de tu actuación, es el resultado de Ti.

No seas interesante, se interesado; cuando te interesas, todo comienza a convertirse en interesante. Construye relaciones que busquen la trascendencia, disfruta de los momentos compartidos con cada una de las personas que encuentras en tu camino.

Construye una vida sana, plena, conectado con lo más hermoso que tiene a tu alcance, un ser humano que siente y desea un encuentro contigo.

Les deseo de todo corazón muchas conexiones de amor, alegría y disfrute en estos días en que en muchas partes de este planeta se celebrar la navidad, construye y refuerza la maravillosa capacidad que como ser humano tienes de conectarte. ¡Eres conexión con pasión!

viernes, 7 de noviembre de 2008

Celebra tu vida....

Hoy escribo desde mi conexión con la vida, con la alegría de estar sana, de vivir desde el amor, compartiendo con mis seres queridos lo que aprendo día a día.

Y desde este aprendizaje, me conecto con lo básico, con el mundo que de pequeña me acompañó en la construcción de mis relaciones con mis seres queridos, comprendiendo que es necesario aprender y desaprender algunas cosas; siguiendo aquellas “reglas” que a la mayoría nos enseñaron de niños y que Robert Fulghum nos presenta en su libro “Todo lo que realmente necesito saber, lo aprendí en el kinder”:
• Comparte tus cosas
• Juega limpio
• No hieras a la gente
• Regresa las cosas al lugar donde las encontraste
• Limpia lo que ensucies
• No tomes las cosas que no son tuyas
• Di "lo siento" cuando hieras a alguien
• Aliméntate bien
• Trabaja y diviértete en armonía con tus compañeros
• Admira lo maravilloso

Yo agrego a esta lista “abraza a quien quieras abrazar”, demuestra tu afecto y disfruta del afecto de los demás, no dejes que pasen oportunidades de expresar el amor, la alegría y la amistad.

¿Y cómo hacemos para retomar esta sencilla forma de vivir?, comenzando desde lo básico, practicando cada día una de ellas, retomando expresiones como “lo siento”, “me equivoqué”, “te quiero”; buscando dentro de ti la conexión con el niño que fuiste, con el niño que aún eres, y desde allí encontrándote con la guía de tu corazón, de tu intuición, para iniciar una etapa de disfrute de pequeños detalles, celebrando la vida.

Cuando decides conectarte con el disfrute de lo que recibes cada día, con la alegría de recibir una llamada inesperada, de entregar caricias positivas a las personas que estén cerca de ti, de reconocer un buen trabajo, de agradecer un momento compartido; cuando quieres aprovechar todos los momentos para hacer saber a quienes quieres que estas allí, que sientes por ellos un afecto especial; es cuando toda esa energía conectada desde el amor se revierte y crece en ti.

Esta transformación hacia el fluir, entrelazados con lo positivo, con la salud, con el amor, te abre un sendero diferente, permite que recibas y entregues en equilibrio, te muestra un mundo de posibilidades, de retos por emprender, de vida que vivir.

Hoy me conecto con este camino del amor y comparto desde aquí contigo la noticia de que si es posible, solamente comienza por creer que existe, créalo en tu mente, siéntelo en tu corazón; desde allí comenzarás a encontrar cambios en ti que resonaran en tu ambiente, en tus amigos, en tu vida.

Sigamos aprendiendo, sigamos compartiendo, ¡¡sigamos viviendo!!

viernes, 24 de octubre de 2008

Cambia la perspectiva...

Había una vez un discípulo de un filósofo griego al que su maestro le ordeno entregar dinero durante tres años a todo aquel que le insultara. Una vez superado ese período de prueba, el maestro le dijo: “Ahora puedes ir a Atenas y aprender sabiduría”. Cuando el discípulo llegó a Atenas vio a un sabio sentado a las puertas de entrada de la ciudad que se dedicaba a insultar a todo aquel que entraba y salía. También insultó al discípulo, que se echó a reír. “¿Por qué te ríes cuando te insulto?”, le preguntó el sabio. “Porque durante tres años he tenido que pagar por esto mismo y ahora tú me lo ofreces gratuitamente”, contesto el discípulo. “Entra en la ciudad – le dijo el sabio -. Es toda tuya…”

Cuando leí esta historia, compartiendo con un especial libro que me está acompañando hace ya un año en mi vida, titulado El Arte de la Felicidad, del Dalai Lama y Howard C. Cutter, me vinieron a la mente varias interpretaciones sobre qué aprender de ella, qué me estaba diciendo a mí, y lo asocié con la capacidad de revisar desde dónde estamos observando lo que nos sucede, y como podemos reinterpretarlo.

Dice el Dalai Lama a continuación del párrafo inicial… “Lo que le permitió afrontar de un modo tan efectivo una situación difícil fue su capacidad para cambiar su perspectiva, para ver su situación desde una atalaya diferente”.

Reflexionando sobre estas palabras encuentro, lo que muchas veces hemos escuchado, más en pocas ocasiones nos viene a la mente cuando lo necesitamos, el desarrollar la capacidad de ver las cosas desde puntos de vista diferentes, cambiando la perspectiva, nos abre una ventana poderosa y efectiva para revisar lo que interpretamos como problemas y sus consecuencias.

Cuando estamos centrados en una situación que catalogamos de “problema”, nuestra perspectiva se estrecha, teniendo la sensación de que únicamente nosotros estamos pasando por estas dificultades, esto nos conduce a direccionar nuestra energía sólo hacia ese punto, haciendo crecer la magnitud del problema, llegando incluso a pensar que es incontrolable.

Más si nos damos la oportunidad de movernos hacia un lugar diferente, desde dónde podamos observar la situación con mayor amplitud, tal vez abriendo conversaciones con amigos, o comparando con otros momentos vividos, con decisiones tomadas, podemos reencontrarnos con una magnitud menor de lo que estamos viviendo, abriendo posibilidades hacia una resolución cercana, que se conecte con una visión desde la ambición, desde el estar en la certeza de poder y querer hacerlo.

Y al estar desde allí, situados en la capacidad plena que tengo de conducir mis decisiones, de crear mi proyecto particular de vida, de diseñar las historias que me cuento, los argumentos con los cuales me conecto; partiendo desde la certeza de que estamos en un mundo pleno de posibilidades, teniendo como camino la felicidad, podemos encontrar senderos hacia la resolución de las situaciones que se nos presentan.

Te invito a decidir tomar el camino de las oportunidades, centrándote en tus fortalezas, abriendo espacios de comunicación. Un camino que se construye día a día, desde la conexión con tu energía interna, con tu esencia como ser humano, cambiando la perspectiva hacia una mejor vida, plena de instantes maravillosos, centrada en el amor hacia ti, reconociendo el poder que tienes y optando por utilizarlo para tu mejor inversión: .

domingo, 28 de septiembre de 2008

Las Emociones y Yo

Las emociones están siempre presentes en nuestra vida, son parte de nuestras experiencias íntimas, que dan sentido a nuestra existencia. Sentir y expresar las emociones constituye una parte esencial del ser humano.

Independientemente de cuál sea su origen, todas las emociones se producen dentro de un único escenario: el cuerpo. En él se manifiestan y a través de él pueden expresarse o permanecer dentro de los territorios del inconsciente y dejar indicios de su presencia.

Las emociones nos hablan con un lenguaje complejo y sensible, y escucharlas es escucharnos a nosotros mismos. Forman parte de nuestra existencia y no podemos ni debemos evitarlas, porque representan una respuesta natural del organismo ante los acontecimientos de la vida.

Mantener una buena salud emocional es responsabilidad de cada uno de nosotros. Nuestro equilibrio requiere atención, voluntad y participación consciente; debemos conocer y familiarizarnos con los recursos que nos ayuden a experimentar una vida emocionalmente sana.

Juan José Plasencia, en su libro Vive tus Emociones, nos regala 7 Claves para la Salud Emocional:

* Conciliar satisfactoriamente las demandas de la realidad, y encontrar el equilibrio entre las exigencias de la sociedad y los deseos personales.

* Alcanzar una madurez emocional mediante la resolución positiva de los patrones infantiles.

* Desarrollar la capacidad de observar nuestro interior para saber lo que de verdad necesitamos y estar pendientes además de nuestro entorno, para conocer lo que necesitan los que nos acompañan.

* Asumir con serenidad las contrariedades de la vida para intentar encontrar la salida más favorable.

* Mantener una actitud benévola y tolerante hacia nosotros mismos y hacia los demás, sin exagerar ni subestimar las situaciones.

* Evitar en lo posible situaciones negativas que generen frustraciones y luchas internas innecesarias o que desgaten nuestra energía vital.

* Ser conscientes de nuestro cuerpo y responder a sus necesidades, manteniendo un equilibro saludable entre el trabajo, el descanso, la actividad física, la vida social y el contacto con la naturaleza.

Lo más importante es aprender a escuchar lo que nos quiere decir la energía interior de la emoción y cambiar nuestra actitud ante los acontecimientos de la vida, de modo que no tengamos que enfermarnos.

Para vivir las emociones con salud debemos ser conscientes de su energía y aprovecharla positivamente, porque así equilibramos nuestra naturaleza interna y nos hacemos dueños del modo de sentir día a día.

Recuerda… la vida, las emociones y el cuerpo recorren juntos el mismo camino….

martes, 16 de septiembre de 2008

Déjate querer....

Humberto Maturana, desde su sabiduría nos dice que los seres humanos en un sentido estricto surgimos del amor, dependemos del amor y nos enfermamos cuando éste nos es negado en cualquier momento de la vida.

Estudios sobre las culturas “primitivas” dan fe de que cuando una persona se sentía aquejada por algún dolor, una de las primeras preguntas que se la hacía al consultante era “¿quién no te quiso hoy?”.

Reflexionando sobre estos mensajes, desde nuestro estado actual de ser cautelosos con el acto de abrir las puertas al amor, de aceptar genuinamente regalos, de aceptar cariño, de aceptar que nos quieran; parados en la búsqueda de una segunda intención, quiero compartir lo que hoy aprendí.

La vida es un flujo permanente entre dar y tomar. Cuando das y tomas, la vida fluye a través de ti. Mientras más das, mas recibes. Ahora bien, debes estar abierto y dispuesto para recibir, darte la oportunidad de aceptar amor, atención, respeto, admiración. Dejarte querer.

Interpreto “dejarte querer” como el permitir hacer contacto emocional con el otro, estar presente en el aquí y el ahora. Hacer contacto es dar y tomar del otro. Cada vez que doy, cualquier cosa, desde una caricia, un comentario, cada vez que comparto un momento con el otro, cada vez que me entrego en la relación, la construyo. De igual forma, al colocar los límites la construyes, expresando tus opiniones, mostrando los límites de tu individualidad.

Muchos hemos escuchado que tenemos una cuenta corriente personal, desde dónde retiramos para dar a otros, requiriendo depósitos para poder continuar en equilibrio. Llena tu cuenta personal para que emitas cheques con fondos. Solamente podemos dar sin condiciones cuando nuestra cuenta personal está llena. Hazte cargo de ti mismo, no podemos dar lo que no tenemos. Si no te amas a ti mismo, no podrás amar plenamente a los demás.

Reconoce tus necesidades y cúbrelas. Identifica tus sueños, cada vez que haces algo por ti mismo, que satisfaga tus necesidades personales, que te permites una alegría, tu cuenta personal se incrementa. Identifica tus hobbies y disfrútalos, el tiempo que te dediques redundará en mayores beneficios para ti. No descuides tu propia diversión, tu realización personal. Invierte en ti, recibirás dividendos incalculables.

Construye relaciones basadas en el amor, con tu familia, con tus amigos, con tu pareja. Una relación cargada de amor es una relación libre, que impulsa, que proporciona el espacio necesario para el crecimiento, que da y se llena de alegría al tomar de ella. Una relación cargada de amor facilita los actos que la construyen al más profundo nivel, llenándolos a los que participan en ella de satisfacción y bienestar.

Desde esta mirada te invito a dejarte querer..., practica, disfrútalo y por sobre todo comparte la riqueza obtenida.

jueves, 28 de agosto de 2008

Abracemos a nuestros Clientes

El mercadeo está dando un nuevo giro en la gestión empresarial, apoyándose en otras necesidades más arraigadas en el consumidor: las emociones. El respeto al cliente y la creación de valor mediante vínculos emocionales para lograr clientes rentables y duraderos constituyen una nueva y creciente tendencia humanista del mercadeo.

Los seres humanos somos individuos emocionales, con una necesidad profundamente arraigada de relacionarnos entre nosotros y con el mundo que nos rodea. Nuestras emociones juegan un papel muy importante en nuestra necesidad de supervivencia, de desarrollarnos y realizarnos plenamente.

Cuando una empresa se preocupa de ayudar a sus clientes, está demostrando que se interesa en su bienestar y desarrollo, lo que irremediablemente le lleva al crecimiento del volumen de negocio que éstos aportan a la compañía. La clave quizás está en saber elegir a los clientes, investigar a que le dan importancia dentro de sus afectos y generar estrategias relacionadas que nos incrementen nuestros beneficios.

Este investigar a los clientes comienza abrazándolos, así es, abrace a sus clientes, converse con ellos con pasión y entusiasmo para la construcción de relaciones a largo plazo. Abrácelos con su lenguaje, con su interés genuino en lo que realmente les importa, acompáñelos a recorrrer el camino de la relación que inicia o retome un nuevo sendero con aquellos a quienes por mucho tiempo ha tenido al lado, sin darse cuenta de la necesidad de un abrazo.

Los abrazos implican tocar, escuchar, preocuparse por el cliente, acercarse tanto a éste, que sea más importante que cualquier cosa. Con el tiempo, en una cultura de abrazos, se desarrolla una relación personal y profesional única entre el negocio y el cliente; es una lealtad construída con base en la confianza.

La confianza genera ahorros, rentabilidad y lealtad. Desde la confianza se construyen relaciones estables y poderosas, que permiten desde una experiencia pasada anticiparnos al futuro, e inferir resultados en nuestras acciones. Esto traducido al lenguaje de servicio al cliente nos dice, recibimos lo que damos, damos lo que recibimos, sobre esta base se construye la lealtad.

¿Y porqué generar esta cultura en nuestra empresa?

En el mercado del siglo XXI, las ventajas competitivas en términos de producto o precio son cada vez más escasas, e incluso nulas, representando el compromiso emocional una proporción cada vez mayor del valor que esta siendo intercambiado.
El nuevo panorama empresarial nos trae un ambiente proactivo hacia el cliente, ya nuestro actuar reactivo ante las necesidades de nuestros compradores no es suficiente, cada vez es más conocido las múltiples alternativas que existen, debilitando el liderazgo construido con base en sólo estrategias genéricas, no asociadas a la persona.

La relación ha cambiado de ser transaccional a ser relacional, se ha desplazado hacia la investigación de una necesidad, hacia el indagar cómo piensa el cliente, qué es lo que realmente necesita; inclusive a colaborar con él para encontrar en conjunto estas respuestas.

Así ya no tenemos la lista mágica que definía el servicio, ahora construimos en conjunto el servicio dirigido por el cliente, buscando transformar a nuestros clientes satisfechos en clientes extremadamente satisfechos, clientes genuinamente leales.

Construyamos pues una organización centrada en e cliente, no sólo desde la promulgación de nuestra misión y valores, sino desde vivirlos y practicarlos con coherencia. Consolidar una cultura de abrazos exige un arduo esfuerzo, un observar con mayor profundidad nuestro negocio, nuestro atributo diferenciador, el porqué somos escogidos.

Abrace a sus clientes. Inténtelo. Inténtelo antes de que finalice el día. Sonría y abrace. Compruebe y vea si sus clientes sonríen y lo abrazan a su vez.

jueves, 24 de julio de 2008

La Inteligencia Verbal

Hoy revisando mis libros me encontré con esta frase de Tony Buzán... La pluma puede más que la espada... sólo si el cerebro detrás de ella sabe cómo blandirla.
Realmente el poder de la Inteligencia Verbal es algo maravilloso, el tener la habilidad de hacer juegos con las letras del alfabeto, combinándolas en palabras y frases, construyendo mundos en el lenguaje, nos permite cada día, en cada momento, crear realidades poderosas que guían nuestras acciones.
A mediados del siglo XX, los psicólogos observaron que existe una correlación directa entre la extensión y la riqueza del vocabulario y el éxito personal, es decir, cuanto más amplio y potente es tu vocabulario, más disfrutarás del éxito y la autoconfianza en tu vida.
Las palabras poseen un poder increíble; las personas que dominan el mundo de la palabra, amplían su capacidad de persuadir, de inspirar, de cautivar, de influenciar.
Sorprendentemente, hablar en público corresponde al miedo universal número uno de los seres humanos.
Preparándonos desde nuestra Inteligencia Verbal para conquistar este desafío, comencemos por reconocer que el lenguaje es la principal herramienta de desarrollo y crecimiento que tenemos las personas. En la medida en que mejoramos nuestro lenguaje, aumentamos nuestro rendimiento, mejoramos nuestra comunicación, nuestro vocabulario y somos más exitosos en nuestro desenvolvimiento en la sociedad.
Para mejorar nuestra Inteligencia Verbal lo más recomendable es involucrarnos con tareas relacionadas con la creación de presentaciones orales, escribir diálogos, poemas, artículos, hacer resúmenes de libros, conversar sobre libros o artículos leídos, participar en debates, entre otras cosas.
El lenguaje tiene múltiples dimensiones y funciones. Las personas codifican (transforman pensamientos en palabras) y decodifican (trasforman el significado de las palabras de otros). Una parte de nuestros pensamientos se desarrolla a un nivel no verbal, sólo después es llevado a palabras. Otros pensamientos son conducidos por un nivel completamente verbal. Las personas crean el mundo a través de sus palabras.
Cautivemos verbalmente a los demás, así seremos cautivados a la vez por la interacción entre seres humanos cada vez mas inteligentes, cada vez más poderosos, que trabajen en pro de la creación de un mundo más feliz.

miércoles, 11 de junio de 2008

Los Cuatro Acuerdos

Hace un tiempo atrás un buen amigo me recomendó un libro llamado Los Cuatro Acuerdos, del Dr. Miguel Ruíz. Después de leerlo, pasó a ser parte de mi biblioteca que mantengo y reviso cada cierto tiempo para recordar lo aprendido y revisar lo vivido con base en las recomendaciones que el autor citado nos entrega. Hoy me encontré revisándolo de nuevo, y quise compartirlo con ustedes:

Primer acuerdo Sé impecable con tus palabras: nos dice el autor que este acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir. Tan solo con él puedes ser capaz de alcanzar la serenidad de convivir con la humanidad. ¿Por qué la impecabilidad con tus palabras?, porque constituyen el poder que tienes para crear tu realidad y afectar la realidad de los que te rodean. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres lo muestras con tus palabras. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra tí mismo. Utiliza tus palabras apropiadamente, para expresar amor y respeto, para ampliar tu circulo de crecimiento y amistad.

Segundo acuerdo No te tomes nada personalmente: suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente, sino puedes caer en la trampa de lo que denomina el autor "la importancia personal", que se define como la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor; o pasando al otro extremo, podemos pensar que somos responsables de las cosas que pasan. Todos vivimos en nuestro propio sueño, nuestra interpretación de la realidad; vivimos en mundos diferentes. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponerlo por encima del suyo. Este acuerdo te provee de inmunidad emocional.

Tercer acuerdo No hagas suposiciones: sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oir. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo, creyendo que al final estas suposiciones son ciertas. Siempre es mejor preguntar que suponer, las suposiciones fomentan el sufrimiento. Asegúrate de que las cosas te quedan claras. Si no comprendes algo, ten el valor de preguntar hasta clarificar la información recibida. Así mismo, encuentra tu voz para hacer saber a los demás que quieres para ti.

Cuarto acuerdo Haz siempre lo máximo que puedas: no siempre podemos hacer lo que queremos hacer, más siempre podemos hacer con el mayor gusto lo que debemos hacer. Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes gastarás más energía de la necesaria, y al final tu rendimiento no será suficiente. Cuando te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti, y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por otro lado, si haces menos de lo que puedes hacer, te sometes a ti mismo a frustraciones, juicios, culpas y reproches. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no por estar buscando una recompensa por hacerlo.

Te invito a practicar estos nuevos acuerdos, revisa sus resultados, segura estoy que serán productivos y positivos. Citando una frase de Miguel Ruíz "la verdadera libertad esta relacionada con el espíritu humano, ser libre significa ser quienes realmente somos". Desde su perspectiva estos acuerdos nos permiten caminar el sendero de esta visión.

martes, 10 de junio de 2008

Conversando sobre Equipos de Trabajo

Durante el desarrollo de la conferencia de ASTD, converse con Patrick Lencioni, sobre su último libro publicado The Five Dysfunctions of a Team: A Leadership Fable, en donde refleja su experiencia con el desarrollo de equipos de trabajo en multiples organizaciones de diferentes tipos de negocio.
Patrick define cinco elementos claves para el desarrollo de un Equipo:
Confianza, la capacidad para decir lo que realmente pienso y siento de las acciones, actitudes y decisiones que tomamos en forma conjunta, asi como la revision de lo que consideramos es “la verdad del equipo”, que consiste en lo que interpretamos desde nuestra capacidad de observacion es lo que “debe pasar” si hacemos algún movimiento.
Conflicto, el poder conversar sobre diferencias existentes, con argumentos basados en nuestra experiencia y conocimiento, sin temor a que la presencia de conflictos incida en la fortaleza del equipo, sino sobre la construcción de decisiones consensuadas, previamente conversadas.
Compromiso, desde la necesidad de trabajar con claridad y cercanía, el desarrollo de lealtad y pertenencia al equipo que construimos y de poder saber que contamos 100% con la disposición de todos los integrantes para lograr el objetivo común.
Responsabilidad, basada en la capacidad existente en cada integrante de reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado, y su decisión de trabajar libremente en los objetivos planteados.
Resultados, definiendo el foco común del equipo, hacia dónde vamos y cómo sabemos que estamos en el camino correcto, desde la comunidad de aprendizaje qué podemos desarrollar hacia un logro exitoso de los planes formulados en conjunto.
Tal como el autor señala, estos elementos no son nuevos, los hemos leído y revisado en varias oportunidades en varios equipos, solo que en algunas ocasiones “las personas necesitamos recordar mas que ser instruidos en algunos aspectos”.