domingo, 28 de septiembre de 2008

Las Emociones y Yo

Las emociones están siempre presentes en nuestra vida, son parte de nuestras experiencias íntimas, que dan sentido a nuestra existencia. Sentir y expresar las emociones constituye una parte esencial del ser humano.

Independientemente de cuál sea su origen, todas las emociones se producen dentro de un único escenario: el cuerpo. En él se manifiestan y a través de él pueden expresarse o permanecer dentro de los territorios del inconsciente y dejar indicios de su presencia.

Las emociones nos hablan con un lenguaje complejo y sensible, y escucharlas es escucharnos a nosotros mismos. Forman parte de nuestra existencia y no podemos ni debemos evitarlas, porque representan una respuesta natural del organismo ante los acontecimientos de la vida.

Mantener una buena salud emocional es responsabilidad de cada uno de nosotros. Nuestro equilibrio requiere atención, voluntad y participación consciente; debemos conocer y familiarizarnos con los recursos que nos ayuden a experimentar una vida emocionalmente sana.

Juan José Plasencia, en su libro Vive tus Emociones, nos regala 7 Claves para la Salud Emocional:

* Conciliar satisfactoriamente las demandas de la realidad, y encontrar el equilibrio entre las exigencias de la sociedad y los deseos personales.

* Alcanzar una madurez emocional mediante la resolución positiva de los patrones infantiles.

* Desarrollar la capacidad de observar nuestro interior para saber lo que de verdad necesitamos y estar pendientes además de nuestro entorno, para conocer lo que necesitan los que nos acompañan.

* Asumir con serenidad las contrariedades de la vida para intentar encontrar la salida más favorable.

* Mantener una actitud benévola y tolerante hacia nosotros mismos y hacia los demás, sin exagerar ni subestimar las situaciones.

* Evitar en lo posible situaciones negativas que generen frustraciones y luchas internas innecesarias o que desgaten nuestra energía vital.

* Ser conscientes de nuestro cuerpo y responder a sus necesidades, manteniendo un equilibro saludable entre el trabajo, el descanso, la actividad física, la vida social y el contacto con la naturaleza.

Lo más importante es aprender a escuchar lo que nos quiere decir la energía interior de la emoción y cambiar nuestra actitud ante los acontecimientos de la vida, de modo que no tengamos que enfermarnos.

Para vivir las emociones con salud debemos ser conscientes de su energía y aprovecharla positivamente, porque así equilibramos nuestra naturaleza interna y nos hacemos dueños del modo de sentir día a día.

Recuerda… la vida, las emociones y el cuerpo recorren juntos el mismo camino….

martes, 16 de septiembre de 2008

Déjate querer....

Humberto Maturana, desde su sabiduría nos dice que los seres humanos en un sentido estricto surgimos del amor, dependemos del amor y nos enfermamos cuando éste nos es negado en cualquier momento de la vida.

Estudios sobre las culturas “primitivas” dan fe de que cuando una persona se sentía aquejada por algún dolor, una de las primeras preguntas que se la hacía al consultante era “¿quién no te quiso hoy?”.

Reflexionando sobre estos mensajes, desde nuestro estado actual de ser cautelosos con el acto de abrir las puertas al amor, de aceptar genuinamente regalos, de aceptar cariño, de aceptar que nos quieran; parados en la búsqueda de una segunda intención, quiero compartir lo que hoy aprendí.

La vida es un flujo permanente entre dar y tomar. Cuando das y tomas, la vida fluye a través de ti. Mientras más das, mas recibes. Ahora bien, debes estar abierto y dispuesto para recibir, darte la oportunidad de aceptar amor, atención, respeto, admiración. Dejarte querer.

Interpreto “dejarte querer” como el permitir hacer contacto emocional con el otro, estar presente en el aquí y el ahora. Hacer contacto es dar y tomar del otro. Cada vez que doy, cualquier cosa, desde una caricia, un comentario, cada vez que comparto un momento con el otro, cada vez que me entrego en la relación, la construyo. De igual forma, al colocar los límites la construyes, expresando tus opiniones, mostrando los límites de tu individualidad.

Muchos hemos escuchado que tenemos una cuenta corriente personal, desde dónde retiramos para dar a otros, requiriendo depósitos para poder continuar en equilibrio. Llena tu cuenta personal para que emitas cheques con fondos. Solamente podemos dar sin condiciones cuando nuestra cuenta personal está llena. Hazte cargo de ti mismo, no podemos dar lo que no tenemos. Si no te amas a ti mismo, no podrás amar plenamente a los demás.

Reconoce tus necesidades y cúbrelas. Identifica tus sueños, cada vez que haces algo por ti mismo, que satisfaga tus necesidades personales, que te permites una alegría, tu cuenta personal se incrementa. Identifica tus hobbies y disfrútalos, el tiempo que te dediques redundará en mayores beneficios para ti. No descuides tu propia diversión, tu realización personal. Invierte en ti, recibirás dividendos incalculables.

Construye relaciones basadas en el amor, con tu familia, con tus amigos, con tu pareja. Una relación cargada de amor es una relación libre, que impulsa, que proporciona el espacio necesario para el crecimiento, que da y se llena de alegría al tomar de ella. Una relación cargada de amor facilita los actos que la construyen al más profundo nivel, llenándolos a los que participan en ella de satisfacción y bienestar.

Desde esta mirada te invito a dejarte querer..., practica, disfrútalo y por sobre todo comparte la riqueza obtenida.