viernes, 24 de octubre de 2008

Cambia la perspectiva...

Había una vez un discípulo de un filósofo griego al que su maestro le ordeno entregar dinero durante tres años a todo aquel que le insultara. Una vez superado ese período de prueba, el maestro le dijo: “Ahora puedes ir a Atenas y aprender sabiduría”. Cuando el discípulo llegó a Atenas vio a un sabio sentado a las puertas de entrada de la ciudad que se dedicaba a insultar a todo aquel que entraba y salía. También insultó al discípulo, que se echó a reír. “¿Por qué te ríes cuando te insulto?”, le preguntó el sabio. “Porque durante tres años he tenido que pagar por esto mismo y ahora tú me lo ofreces gratuitamente”, contesto el discípulo. “Entra en la ciudad – le dijo el sabio -. Es toda tuya…”

Cuando leí esta historia, compartiendo con un especial libro que me está acompañando hace ya un año en mi vida, titulado El Arte de la Felicidad, del Dalai Lama y Howard C. Cutter, me vinieron a la mente varias interpretaciones sobre qué aprender de ella, qué me estaba diciendo a mí, y lo asocié con la capacidad de revisar desde dónde estamos observando lo que nos sucede, y como podemos reinterpretarlo.

Dice el Dalai Lama a continuación del párrafo inicial… “Lo que le permitió afrontar de un modo tan efectivo una situación difícil fue su capacidad para cambiar su perspectiva, para ver su situación desde una atalaya diferente”.

Reflexionando sobre estas palabras encuentro, lo que muchas veces hemos escuchado, más en pocas ocasiones nos viene a la mente cuando lo necesitamos, el desarrollar la capacidad de ver las cosas desde puntos de vista diferentes, cambiando la perspectiva, nos abre una ventana poderosa y efectiva para revisar lo que interpretamos como problemas y sus consecuencias.

Cuando estamos centrados en una situación que catalogamos de “problema”, nuestra perspectiva se estrecha, teniendo la sensación de que únicamente nosotros estamos pasando por estas dificultades, esto nos conduce a direccionar nuestra energía sólo hacia ese punto, haciendo crecer la magnitud del problema, llegando incluso a pensar que es incontrolable.

Más si nos damos la oportunidad de movernos hacia un lugar diferente, desde dónde podamos observar la situación con mayor amplitud, tal vez abriendo conversaciones con amigos, o comparando con otros momentos vividos, con decisiones tomadas, podemos reencontrarnos con una magnitud menor de lo que estamos viviendo, abriendo posibilidades hacia una resolución cercana, que se conecte con una visión desde la ambición, desde el estar en la certeza de poder y querer hacerlo.

Y al estar desde allí, situados en la capacidad plena que tengo de conducir mis decisiones, de crear mi proyecto particular de vida, de diseñar las historias que me cuento, los argumentos con los cuales me conecto; partiendo desde la certeza de que estamos en un mundo pleno de posibilidades, teniendo como camino la felicidad, podemos encontrar senderos hacia la resolución de las situaciones que se nos presentan.

Te invito a decidir tomar el camino de las oportunidades, centrándote en tus fortalezas, abriendo espacios de comunicación. Un camino que se construye día a día, desde la conexión con tu energía interna, con tu esencia como ser humano, cambiando la perspectiva hacia una mejor vida, plena de instantes maravillosos, centrada en el amor hacia ti, reconociendo el poder que tienes y optando por utilizarlo para tu mejor inversión: .