lunes, 11 de junio de 2012

Reconociéndonos desde el amor...


Hoy por diversas razones me he topado con personas, eventos, conversaciones en donde he realizado de alguna manera un recuento de mis últimos años, de los retos encontrados, de los logros obtenidos, de los planes en desarrollo, del camino por andar; parada en el aquí y ahora, me detengo a observar este recuento, y no me queda mas que admirarme de lo logrado, ¡como he crecido!...y lo digo desde la valentía de parecer poco modesta, lo escribo desde el reconocimiento a mi esfuerzo, a los errores cometidos, a las decisiones tomadas y por sobre todo al amor para conmigo, desde lo mas profundo de mi ser.

Hemos aprendido a observar, criticar y solucionar todo lo que pensamos desde nuestra interpretación de la realidad es lo correcto, somos duros y tajantes con nuestros errores, a veces inflexibles con nosotros mismos, todo por cumplir con lo esperado de nuestra conducta, nos da miedo expresar nuestro sentimientos por temor a no ser comprendidos, o quizás por temor a ser rechazados; sin darnos cuenta que lo que nos hace humanos, exitosos, seres inigualables, es nuestra conexión con la vulnerabilidad, la conciencia de ser humanos en todo nuestro esplendor: seres falibles, aprendices del universo, diseñados para ser felices y compartir desde el amor con quienes nos rodean.

Es tan fácil que nos dedicamos a complicarlo, a pensar que la vida es dura, que lo que no nos cuesta no vale...hacemos un esfuerzo superior por demostrar que no debemos confiar en el otro, centrados en la dualidad, defendiendo nuestros puntos de vista, sin darnos cuenta que venimos de la totalidad, pertenecemos a ella, perfecta y serena, abierta a las experiencias de vida que atraemos y construimos, sin temor a ser descubierta, porque al descubrirla el gozo de nuestra presencia brilla y se expande. Como bien dice Marianne Williamson … "Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos

Desde aquí, en este momento de reconocimiento, invito a quienes lean este mensaje a darse una mirada a si mismos, con profundo amor, valorando sus logros, sus esfuerzos sus errores, su andar por la vida...si tu no eres  capaz de felicitarte, de abrazarte, de darte una elogio desde el corazón por el camino recorrido, será difícil recibir del otro una mirada de orgullo, y mas aun, entregar al otro tu mirada genuina, sincera de reconocimiento a sus logros.

Aprende a reconocerte, y serás valorado; aprende a valorar y serás reconocido. Nacimos para ser felices, para amar y ser amados, recuérdalo y practícalo, difúndelo y por sobre todo créelo.