miércoles, 8 de junio de 2011

La pasión de vivir...

Dedicado a Felipe y Alberto, dos maestros en distintos tiempos

En los últimos 60 días he tenido que despedirme de dos personas que estuvieron cerca de mi en dos epocas distintas de vida, dos personas que solo tienen en comun haber sido mis amigos y ser parte de mi historia. Sus despedidas me han dejado una sensación de paz y ganas de vivir incalculables, y de alguna manera este articulo es mi forma de darles las gracias.

Un dia un profesor comenzo su clase con un ejercicio que pedía escribir mi propio obituario, con una plantilla que debíamos completar, esto fue hace unos dos años, en ese momento lo que generé fue lo siguiente: “Murió ayer Geraldina Guédez, era una mujer sensible y alegre; en el tiempo de su muerte estaba trabajando para Ateneo Empresarial. Será recodada por su sonrisa, sus ganas de aprender y compartir. Se sentirá su perdida especialmente en las fechas de cumpleaños y las conferencias. Ella quiso correr en Formula 1, pero jamás consiguió montarse en un carro de estos. El cuerpo debe ser cremado y lanzado al mar en Cayo Pelón. En lugar de flores  se pide que traigan torontos y los compartan. En su tumba se pondrá el siguiente epitafio – Disfrutó y aprendió desde siempre y para siempre-“.

Ahora que repaso mi obituario con otra mirada, confirmo que hacia allá quiero seguir, construyendo por donde camino un mundo mejor, disfrutando momentos únicos e irrepetibles, sencillos y poderosos, que me recuerdan que lo mejor de la vida lo puedes encontrar en una canción, en una conversación con un amigo, en la sonrisa de mi hijo. Quiero seguir disfrutando la alegría de bailar, de cantar, de escribir, en una sola palabra, de Vivir.

Desde que escribí estas líneas de mi despedida hasta hoy he aprendido que tengo la posibilidad de dejar de hacer cosas que antes eran impensables colocar a un lado, pensando ahora en mi salud y mi bienestar, que puedo descansar, que puedo dejar de ser la súper mujer que en mi mente soy, y que de vez en cuando es maravilloso frecuentar lo que una querida amiga ha denominado el “modo hoja”, es decir, dedicarse a disfrutar la vida como la hoja de una planta, tu escoges cual, algunas tienen más movimientos que otras, más lo mejor que saben hacer es respirar y fluir con la brisa.

En este darme cuenta, encontré a un sabio vecino, que me mostró el valor de la espiritualidad, de estar contigo en paz y vivir con amor, con quien compartí en conversaciones amenas nuestra pasión común hacia la educación, y de cómo educando podemos crecer como seres humanos, como país; de cómo te das cuenta de todo lo que sabes y lo que te falta conocer cuando tienes frente a ti aprendices ávidos; y lo más hermoso, confirmé lo que agradezco más de pertenecer a mi familia, el legado que puedes construir dedicándole el espacio de tu corazón a tus hijos, para que ellos se conviertan en el ejemplo de lo que predicas. El día de esta despedida sentí que fui afortunada de conocerlo y que nuestro encuentro me regalaba una mirada “en vivo” de lo que significa vivir apasionadamente día a día la vida.

Hoy, mientras despedía a mí otro amigo, quien apareció en mi vida durante mi adolescencia, con quien discutí desde el ímpetu de los quince años, y compartí momentos de juventud, alegrías de graduación, tristezas de los primeros amores, me di cuenta a través de sus familiares y amigos, que parte de mi conexión con la música se la debo a él, que ahora entiendo su disfrute al escuchar música romántica, canciones de Alfredo Sadel, y le agradezco el cariño que me entregó, la posibilidad de haber conocido a una familia diferente, unida a través de la música, el disfrute y la poesía.

De ambos decidí tomar lo mejor que para mi tienen; ahora entiendo lo que dicen que la muerte es solo un paso más, que lo más importante es disfrutar lo que haces, desde lo auténtico, desde ti como ser humano, abierto a recibir y a entregar amor, valoro aún más a mi familia, a mis amigos y amigas, y decido seguir cuidándolos como los cuido, y al final poder compartir muchos torontos con ellos.

Quizás hacer este ejercicio pueda darte a ti la posibilidad de encontrar que cosas no has hecho que aun puedes lograr, de identificar aquel ser humano con quien aún no has compartido, a quien no le has expresado plenamente al cariño que le profesas, en síntesis, encontrar tu enlace con la pasión de vivir.