lunes, 9 de febrero de 2009

¡Feliz amor!

Para iniciar este año he estado pensando sobre que compartir acerca de lo que he aprendido en este hermoso camino que es la vida, y después de pensar y pensar, decidí irme por el sentir, por lo más hermoso que como seres humanos tenemos, la posibilidad de amar, de sentir el amor.

Y desde allí revisando en mí, me encontré con una cita de Marianne Williamson que quedó en mi mente grabada desde que nos encontramos a través de sus libros, ella dice que básicamente existimos dos clases de seres humanos… los que pedimos amor y los que damos amor….

Y aquí te pregunto, ¿en qué faceta estás? ¿por dónde andas?, revisando mi camino, he estado cruzando desde el pedir al entregar, y desde este equilibrio he recibido mucho y he entregado otro tanto, y decido continuar entregando amor, para así recibir cada vez más de lo hermoso que la vida me tiene preparado.

Cuando nacimos, estábamos perfectamente programados. Teníamos una tendencia natural a concentrarnos en el amor. Nuestra imaginación era creativa y floreciente, y sabíamos usarla. Estábamos conectados con un mundo más rico, lleno de hechizos y del sentimiento de lo milagroso, de lo bello del vivir.

El amor es aquello con lo que nacimos. El miedo es lo que hemos aprendido aquí. El amor es el hecho existencial espiritual. Es nuestra realidad última y nuestro propósito sobre la tierra. Tener plena conciencia de él, tener la vivencia del amor en nosotros y en los demás, es el sentido de la vida. Cuando asignamos valor a cosas que no son amor, damos amor a algo que no nos lo puede devolver, buscamos significado en lo que no lo tiene.

El amor no es material, es energía. Es el sentimiento que hay en una habitación, en una situación, en una persona. La experiencia que de él tenemos es la de la bondad, la entrega, el perdón, la compasión, la paz, el júbilo, el entusiasmo, la aceptación, la negativa a juzgar, la unión, la intimidad, la alegría. El amor esta dentro de nosotros, es indestructible, sólo se le puede ocultar.

El amor, el auténtico, es por definición un don gratuito de sí al otro; no es un deber y permite al otro ser él mismo, buscar su propia vida y no someterse a nuestras necesidades de emociones placenteras o de proyectos sobre él. Por esto el amor el libre y libera a la persona que se ama. Pero obviamente no se puede dar si antes no se tiene. Para llegar a este estado debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, con respeto, confianza, amistad e intimidad. Solamente entonces estaremos listos para un encuentro con el otro en bases de igualdad y de riqueza reciprocas.

Encuéntralo, búscalo, disfrútalo, vívelo…. Sólo así serás encontrado, buscado, disfrutado, vivido, en conclusión… Amado…

¡Feliz vida! ¡Feliz amor!