viernes, 6 de enero de 2017

Plenitud y Zapatos Rojos...


Hoy regresando a casa tuve la oportunidad de escuchar a una persona conversar sobre el concepto de la felicidad, y en su disertación llegaba a la conclusión que es la plenitud lo que llena nuestros corazones, lo que nos conecta con ese estado de serenidad, alegría y equilibrio que muchos buscamos en nuestro camino.

Plenitud, una palabra que sentí directo en el corazón, supe al escucharla que es parte de las respuestas que ando buscando... Plenitud.

Cierro los ojos y siento su definición, un estado que quizá he leído en otros contextos bajo el nombre de Flow, esos momentos mágicos en donde sientes que lo que estás viviendo, haciendo, compartiendo, es lo máximo en tu vida.

Puede ser que estés en el parque, en tu casa, conversando, realizando actividades cotidianas, la diferencia es la conexión con tu ser interior, ese que te dice susurrando al oído... Siente, vívelo, estamos en Plenitud.

Imagino que cada persona tiene su forma particular de sentir y expresar este concepto, al poderlo verbalizar lo hacemos consciente, se hace presente y desde allí podemos replicarlo, una y otra vez; y así con la suma de todos esos destellos, de esas chispas cotidianas, construimos eso que llamamos una feliz vida.

Una vida de danza con las experiencias, una vida con nuestros zapatos rojos, esos que Dorothy disfruta en su búsqueda en el Mago de Oz, esos que sienten, caminan, bailan, vuelan y se conectan con el universo de posibilidades que tenemos por delante.

Plenitud y zapatos rojos, metáfora de alegría y amor, espacio de encuentro con la persona más importante, tú mismo. Ese encuentro es Plenitud.

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