domingo, 31 de octubre de 2010

Declaraciones mágicas... Me equivoqué, lo siento...

Hoy me siento a escribir después de un día intenso, de mucho aprendizaje, de encontrarme con la capacidad de equivocarme, de reconocer que no soy perfecta y más aún de vivir el proceso, con reflexión y amor por mí misma.

Y es que este “me equivoqué, lo siento” no es con personas a las cuales quiero, ni con otros seres humanos que me encuentro en el camino, es con la persona más importante en mi vida, este ser humano que soy yo. El ver frente a mis ojos que puedo sencillamente no hacer las cosas bien, justo como “deben ser” y aceptarlo, para desde allí construir posibilidades, es un paso hacia la libertad, hacia el diseño de una mejor vida, de un mejor devenir.

Aprendemos a ser condescendientes, comprensivos, colaboradores, amorosos y mucho más con las personas que nos rodean, a quienes queremos, nuestros amigos, hijos, padres; mas cuando vamos a revisar nuestros logros, nuestras vivencias, nuestras acciones, podemos ser inflexibles, siempre buscando la perfección, sin entender que sencillamente somos perfectos, que así nacimos; y al darnos cuenta de esta perfección aparece ante nosotros el más profundo temor, el poder que tenemos para crear nuestro mundo, nuestro éxito.

Somos creadores de nuestro camino, tal como dice la popular canción “se hace camino al andar”, y me pregunto yo ¿porqué hacer el camino complicado? ¿cuándo es que aprendimos a dejar de valorar lo simple de la vida? ¿en dónde se quedó ese niño o niña que disfruta sin reservas?... nuestras creencias configuran nuestro mundo, las palabras nos abrazan, las acciones nos reflejan, los pensamientos nos construyen; solo darnos cuenta de esto nos abre posibilidades infinitas de confeccionar la realidad que queremos, sin miedo a mostrar nuestra luz, nuestra inmensidad, en resumen nuestro amor por nosotros, que en forma directa arropa a quienes están a nuestro alrededor.

Cuando reflexionaba sobre mi equivocación no paraba de pensar “¿cómo pudo pasar esto?”, “a mí no me suceden estas cosas”, hasta que alguien me mostró de forma clara y sin muchos rodeos que me pasan las cosas que le suceden a cualquiera, que desde estos acontecimientos es que nacen las maravillas de la vida, los avances de la ciencia, la calidad de vida; ¿qué hubiera pasado si Thomas A. Edison hubiera decidido no equivocarse?, desde su maestría nos muestra las 1.000 formas de cómo no se hace un bombillo.

Y es que el equivocarnos nos abre las puertas al aprendizaje, cuando nos damos cuenta del error cometido, desde dónde surgió, los resultados obtenidos y ubicamos una forma diferente de observar el proceso, es cuando integramos esta nuevo elemento, y nos convertimos día a día, momento a momento, en observadores distintos, con la capacidad de colaborar a través de este nuevo lente, con la construcción de un mundo mejor.

Agradezco al universo este momento de reflexión, y a ustedes por darme la confianza de compartirlo, cierro este mensaje con parte de un poema que desde que lo conozco disfruto cada vez más, publicado por Marianne Williamson en su libro Volver al Amor, disfrútenlo y pónganlo en practica:

"Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos.

Es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza.

Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, magnifico, talentoso y fabuloso?.

En realidad, ¿quién eres para no serlo?....."


2 comentarios:

Lola Fernández dijo...

Interesante tu artículo. Soy maestra, trato de llevar este conocimiento a la escuela, el mundo lo necesita. Gracias.
Tengo un blog desde el que trato de expresar y difundir una educación emocional y espiritual que el mundo necesita a manos llenas:
http://calidademocionalespiritual.blogspot.com

Geraldina Guédez dijo...

¡Gracias Lola!
Cada uno de nosotros va aportando un grano de arena para un mundo mejor, excelente que compartamos ideales y una visión hacia la emocionalidad y la espiritualidad. Me gustó tu blog.