@geralguedezg

domingo, 30 de agosto de 2009

Actitud... divino tesoro

He estado varios días pensando sobre que escribir, que compartir... y todo me ha llevado a la conclusión de que muchas cosas en nuestra vida son cuestión de la actitud con la que vamos recibiendo y entregando valores, juicios, opiniones, experiencias... así que decidí compartir con ustedes lo que he aprendido acerca de este tema tan comentado y a la vez tan complejo en nosotros, seres humanos hermosos y diversos.
Muchas definiciones he encontrado del tema, desde la más pura que la describe como una "emoción ante una situación", otros la definen como la "predisposición ante las cosas", y algunos más complejos disertan sobre la diferencia de la "actitud" y la "aptitud" ante diversos entornos empresariales o personales; para mí, la actitud es "lente con el que filtras las vivencias", es la posición que tomas ante los retos que encuentras, ante la situaciones que vives, ante la vida.
Comparto con ustedes, un extracto que encontré en el libro de J. Maxwell Liderazgo sobre la Actitud... referida por él como proveniente del Barlett's Familiar Quotation, cuyo autor es Anónimo...
"No podemos escoger cuántos años vivir, podemos escoger cuánta vida tendrán estos años.
No podemos controlar la belleza de nuestra cara, podemos controlar la expresión en ella.
No podemos controlar los momentos difíciles de la vida, podemos decidir hacerla menos difícil.
No podemos controlar la atmósfera negativa del mundo, podemos controlar la atmósfera de nuestras mentes.
Muy a menudo tratamos de escoger y controlar las cosas que no podemos.
Muy rara vez decidimos controlar lo que podemos… nuestra actitud"
Y es así de sencillo, así de complejo... se resumen en la capacidad que tenemos todos de decidir como afrontamos las diversas situaciones que nos encontramos. El estar conscientes y aplicar la separación de lo controlable y lo no controlable, de lo urgente, de lo importante.
Una de mis prácticas en este sentido se resumen en dos consejos que recibí de un profesor admirable con el que compartí en la Universidad, su nombre Américo Uzcátegui; él me decía... "hija, sólo dos cosas... la primera... di las palabras correctas, lee los libros correctos, escucha la música correcta, reúnete con las personas correctas, haz las cosas correctas y ora las oraciones correctas... la segunda... practica la primera todos los días"; y les puedo decir que da muy buenos resultados; aprender que la vida es para disfrutarla, para vivirla, para perdonar, para entender, para recorrer caminos.
Y te pregunto yo... ¿cómo está tu actitud en estos días? ... Mi respuesta sería... creciendo en lo positivo, aprendiendo de las decisiones no correctas, revisando los resultados no esperados, limpiando creencias, viviendo en la felicidad y disfrutando de la prosperidad, del amor.



viernes, 22 de mayo de 2009

Me encanta estar contigo...

Como seres humanos necesitamos atención, que nos tomen en cuenta y nos lo digan o que nos lo demuestren de alguna forma. En Análisis Transaccional este tipo de estimulo se llama Caricia. La Caricia es el medio a través del cual nos comunicamos con otra persona, valorándola por lo que es o lo que hace.

La comida que ingerimos y el aire que respiramos no son suficiente alimento para asegurar nuestra supervivencia. Podemos considerar las Caricias como una forma de alimento. Ellas nos nutren y nos dan energía. Por eso es por lo que, de una forma u otra, nos pasamos la vida buscándolas.

Con frecuencia nos tropezamos con personas que nos invitan a sentirnos mal. Yo no puedo evitar que me agredan, más si puedo decidir escoger o no recibir el malestar al que se me invita, y entregar de regreso una caricia positiva que le permita a la persona con las que estamos interactuando nutrirse, reconociéndola como ser humano y contribuyendo con su necesidad de caricias.

Y es que sin darnos cuenta, basados en la alta necesidad de ser “vistos”… de sentir “estoy aquí”…”importo”… podemos buscar este reconocimiento a través de lo que se denominan caricias negativas, y desde allí actuamos y nos comunicamos, entregando al mundo valoraciones que contaminan nuestro mejor vivir, que no contribuyen con el reconocimiento del otro y por ende de mi mismo.

¿Y qué hacer cuándo nos encontramos en esta situación?... cuando aparece ese vacío de reconocimiento… desde mis vivencias, comenzar con identificar lo positivo que hay en mí, valorarme, quererme… ¿Y si no encuentro nada?... entonces recurre a las personas que están cerca de ti, que reconoces como fuentes de amor y pide la caricia que necesitas.

¿Y cómo respondemos a esta solicitud tan especial?... desde lo auténtico, desde la conexión afectiva que esta persona te inspira, teniendo en cuenta que cada necesidad específica, requiere una caricia específica, que debe estar relacionada con el momento que vive la persona, con los nexos afectivos que tiene esta persona contigo, y con su edad.

Frases como… “Me encanta estar contigo” … “Te quiero mucho” … “Eres un excelente profesional” … “Has hecho un excelente trabajo”… reconocen al otro por lo que es y por lo que hace, pudiendo ser el inicio de aprender a conectarte con mensajes positivos hacia ti, por ser tú la persona más importante en tu vida.

Practicando lo aprendido, reconozco la presencia de personas maravillosas en mi vida, que me demuestran día a día que cuando entregamos amor, cuando entregamos una caricia genuina, recibo multiplicada por mil, su energía positiva y contribuyo con hacer de nuestra sociedad, un mejor espacio para convivir, para compartir…. “usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez, sino contar conmigo”.

domingo, 22 de marzo de 2009

Yo Princesa.... Reencontrándome

Desde hace ya varios meses comencé a estudiar Análisis Transaccional; como diría Mary mi socia, amiga y compañera de estudios, todo un descubrimiento para nosotras, aún cuando ya es una teoría conocida para muchos.

Y en este amplio descubrimiento, compuesto por diez herramientas poderosas todas para generar un mejor vivir en cada uno de los seres humanos que toca, decidí compartir con ustedes lo que voy aprendiendo…

Me encontré con una teoría humanista, creada por el Dr. Eric Berne, quien parte del principio de que “todos nacemos bien”, utilizando una metáfora que me encanta… “todos somos príncipes y princesas”, que de vez en cuando actuamos como “sapos o ranas encantadas”. Somos personas dignas de confianza, amor y respeto; comenzando hacia mi persona, para luego poder entregarlo a los demás.

Este camino, donde a veces nos encontramos en el encanto que nos hace actuar como “sapo o rana” para volver a nuestro estado natural de “príncipe o princesa”, lo podemos construir desde nuestra autonomía, aprovechando los recursos que tenemos, que van desde los que están dentro de nosotros hasta los que tenemos a nuestra disposición en la comunidad de seres humanos con los que compartimos nuestras vivencias.

Ahora bien, como arquitectos de nuestro camino, tenemos que tomar las riendas de nuestro andar, aceptar que soy responsable de mi vida, y desde allí construir el proyecto de vida que quiero vivir, decidiendo lo que es bueno para mí, lo que deseo disfrutar, lo que deseo compartir, y lo que no quiero que ya me siga acompañando. Tomando decisiones que me potencien, que me impulsen hacia lo que yo defino como el encuentro con el amor.

Este encuentro se inicia comprendiendo como entramos en contacto con los otros, que estamos buscando en nuestras relaciones, tomando conciencia de qué es lo que pasa en mi, qué necesito y qué deseo para alcanzar mis metas. Para desde allí actuar y tomar la iniciativa de los cambios personales, relacionales u organizacionales que decido emprender.

Todos con el derecho a la felicidad, plenos para triunfar, prestos para crear. Si no te sientes así, busca romper el hechizo, lo puedes hacer tu mismo o solicitar ayuda, lo importante es reconocer el potencial que tienes. Actuar como un ser auténtico, desde tu originalidad, apreciando a los demás, con sus diferencias, dando y recibiendo afecto, viviendo el aquí y el ahora, conociendo tu pasado y construyendo tu futuro.

El amor que tienes dentro de ti te ayudará a proyectarte, encuéntralo, dale alas, permite que vibre en ti, y desde allí reconoce al príncipe o princesa que eres, y encuéntrate con los príncipes y princesas que te esperan para compartir esta vida plena y maravillosa.

lunes, 9 de febrero de 2009

¡Feliz amor!

Para iniciar este año he estado pensando sobre que compartir acerca de lo que he aprendido en este hermoso camino que es la vida, y después de pensar y pensar, decidí irme por el sentir, por lo más hermoso que como seres humanos tenemos, la posibilidad de amar, de sentir el amor.

Y desde allí revisando en mí, me encontré con una cita de Marianne Williamson que quedó en mi mente grabada desde que nos encontramos a través de sus libros, ella dice que básicamente existimos dos clases de seres humanos… los que pedimos amor y los que damos amor….

Y aquí te pregunto, ¿en qué faceta estás? ¿por dónde andas?, revisando mi camino, he estado cruzando desde el pedir al entregar, y desde este equilibrio he recibido mucho y he entregado otro tanto, y decido continuar entregando amor, para así recibir cada vez más de lo hermoso que la vida me tiene preparado.

Cuando nacimos, estábamos perfectamente programados. Teníamos una tendencia natural a concentrarnos en el amor. Nuestra imaginación era creativa y floreciente, y sabíamos usarla. Estábamos conectados con un mundo más rico, lleno de hechizos y del sentimiento de lo milagroso, de lo bello del vivir.

El amor es aquello con lo que nacimos. El miedo es lo que hemos aprendido aquí. El amor es el hecho existencial espiritual. Es nuestra realidad última y nuestro propósito sobre la tierra. Tener plena conciencia de él, tener la vivencia del amor en nosotros y en los demás, es el sentido de la vida. Cuando asignamos valor a cosas que no son amor, damos amor a algo que no nos lo puede devolver, buscamos significado en lo que no lo tiene.

El amor no es material, es energía. Es el sentimiento que hay en una habitación, en una situación, en una persona. La experiencia que de él tenemos es la de la bondad, la entrega, el perdón, la compasión, la paz, el júbilo, el entusiasmo, la aceptación, la negativa a juzgar, la unión, la intimidad, la alegría. El amor esta dentro de nosotros, es indestructible, sólo se le puede ocultar.

El amor, el auténtico, es por definición un don gratuito de sí al otro; no es un deber y permite al otro ser él mismo, buscar su propia vida y no someterse a nuestras necesidades de emociones placenteras o de proyectos sobre él. Por esto el amor el libre y libera a la persona que se ama. Pero obviamente no se puede dar si antes no se tiene. Para llegar a este estado debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, con respeto, confianza, amistad e intimidad. Solamente entonces estaremos listos para un encuentro con el otro en bases de igualdad y de riqueza reciprocas.

Encuéntralo, búscalo, disfrútalo, vívelo…. Sólo así serás encontrado, buscado, disfrutado, vivido, en conclusión… Amado…

¡Feliz vida! ¡Feliz amor!

jueves, 18 de diciembre de 2008

Conéctate con pasión

Cada acto, logro o actividad que desempeñas depende de otra persona, de la calidad de las relaciones que estableces y de la capacidad de conexión que desarrollas en ti.

Crear relaciones exitosas conlleva una interrelación entre competencias que todos podemos desarrollar y practicar, tales como la ética, la honestidad, el respeto y la colaboración, combinadas con aspectos humanos que forman parte de nuestro ser esencial: el amor, la diversión, la lealtad y la pasión.

Para construir una relación exitosa con otros, comienza a construir una relación exitosa contigo. Desde aquí, conectado con tu sentido de vida, se abrirán las puertas para dar paso a miles y miles de conexiones atraídas por el conector principal, Tú.

Y este conector principal atrae entre otras cosas por presentar las siguientes características:
* Es auténtico, no tiene miedo a la intimidad con los otros, a mostrarse tal cual es, conociendo que desde el respeto por sus valores y convicciones encuentra el centro de su personalidad.
* Practica la generosidad, contribuye con el éxito de otros. El crecimiento del otro promueve el crecimiento propio.
* Se hace cargo de sus responsabilidades, asume compromisos y promueve su cumplimiento. Abre conversaciones si encuentra que no podrá responder a promesas hechas para renegociar tiempos y acuerdos.
* Practica la vulnerabilidad, se muestra como un ser humano con virtudes y oportunidades de crecimiento.
* No tiene miedo a preguntar, lo peor que le puede pasar es que le digan que no.

Todos tenemos diferentes intereses, lo que cada uno de nosotros puede aportar, son sus habilidades de comunicación, respetando la cultura, la diversidad y la confianza que depositan en ti. Escucha tus instintos, revisa tus preguntas, muéstralas a alguien que te pueda dar soporte, en quien confíes y encuentres un receptor. La mayoría de las personas están en la búsqueda de la construcción de preguntas, no de repuestas.

Tu puedes transformarte, y en la medida que te transformas, colaboras con la transformación de los que están a tu alrededor. El éxito no es el resultado de las circunstancias, no es el resultado de “cosas que pasan”; es el resultado de tu actuación, es el resultado de Ti.

No seas interesante, se interesado; cuando te interesas, todo comienza a convertirse en interesante. Construye relaciones que busquen la trascendencia, disfruta de los momentos compartidos con cada una de las personas que encuentras en tu camino.

Construye una vida sana, plena, conectado con lo más hermoso que tiene a tu alcance, un ser humano que siente y desea un encuentro contigo.

Les deseo de todo corazón muchas conexiones de amor, alegría y disfrute en estos días en que en muchas partes de este planeta se celebrar la navidad, construye y refuerza la maravillosa capacidad que como ser humano tienes de conectarte. ¡Eres conexión con pasión!

viernes, 7 de noviembre de 2008

Celebra tu vida....

Hoy escribo desde mi conexión con la vida, con la alegría de estar sana, de vivir desde el amor, compartiendo con mis seres queridos lo que aprendo día a día.

Y desde este aprendizaje, me conecto con lo básico, con el mundo que de pequeña me acompañó en la construcción de mis relaciones con mis seres queridos, comprendiendo que es necesario aprender y desaprender algunas cosas; siguiendo aquellas “reglas” que a la mayoría nos enseñaron de niños y que Robert Fulghum nos presenta en su libro “Todo lo que realmente necesito saber, lo aprendí en el kinder”:
• Comparte tus cosas
• Juega limpio
• No hieras a la gente
• Regresa las cosas al lugar donde las encontraste
• Limpia lo que ensucies
• No tomes las cosas que no son tuyas
• Di "lo siento" cuando hieras a alguien
• Aliméntate bien
• Trabaja y diviértete en armonía con tus compañeros
• Admira lo maravilloso

Yo agrego a esta lista “abraza a quien quieras abrazar”, demuestra tu afecto y disfruta del afecto de los demás, no dejes que pasen oportunidades de expresar el amor, la alegría y la amistad.

¿Y cómo hacemos para retomar esta sencilla forma de vivir?, comenzando desde lo básico, practicando cada día una de ellas, retomando expresiones como “lo siento”, “me equivoqué”, “te quiero”; buscando dentro de ti la conexión con el niño que fuiste, con el niño que aún eres, y desde allí encontrándote con la guía de tu corazón, de tu intuición, para iniciar una etapa de disfrute de pequeños detalles, celebrando la vida.

Cuando decides conectarte con el disfrute de lo que recibes cada día, con la alegría de recibir una llamada inesperada, de entregar caricias positivas a las personas que estén cerca de ti, de reconocer un buen trabajo, de agradecer un momento compartido; cuando quieres aprovechar todos los momentos para hacer saber a quienes quieres que estas allí, que sientes por ellos un afecto especial; es cuando toda esa energía conectada desde el amor se revierte y crece en ti.

Esta transformación hacia el fluir, entrelazados con lo positivo, con la salud, con el amor, te abre un sendero diferente, permite que recibas y entregues en equilibrio, te muestra un mundo de posibilidades, de retos por emprender, de vida que vivir.

Hoy me conecto con este camino del amor y comparto desde aquí contigo la noticia de que si es posible, solamente comienza por creer que existe, créalo en tu mente, siéntelo en tu corazón; desde allí comenzarás a encontrar cambios en ti que resonaran en tu ambiente, en tus amigos, en tu vida.

Sigamos aprendiendo, sigamos compartiendo, ¡¡sigamos viviendo!!

viernes, 24 de octubre de 2008

Cambia la perspectiva...

Había una vez un discípulo de un filósofo griego al que su maestro le ordeno entregar dinero durante tres años a todo aquel que le insultara. Una vez superado ese período de prueba, el maestro le dijo: “Ahora puedes ir a Atenas y aprender sabiduría”. Cuando el discípulo llegó a Atenas vio a un sabio sentado a las puertas de entrada de la ciudad que se dedicaba a insultar a todo aquel que entraba y salía. También insultó al discípulo, que se echó a reír. “¿Por qué te ríes cuando te insulto?”, le preguntó el sabio. “Porque durante tres años he tenido que pagar por esto mismo y ahora tú me lo ofreces gratuitamente”, contesto el discípulo. “Entra en la ciudad – le dijo el sabio -. Es toda tuya…”

Cuando leí esta historia, compartiendo con un especial libro que me está acompañando hace ya un año en mi vida, titulado El Arte de la Felicidad, del Dalai Lama y Howard C. Cutter, me vinieron a la mente varias interpretaciones sobre qué aprender de ella, qué me estaba diciendo a mí, y lo asocié con la capacidad de revisar desde dónde estamos observando lo que nos sucede, y como podemos reinterpretarlo.

Dice el Dalai Lama a continuación del párrafo inicial… “Lo que le permitió afrontar de un modo tan efectivo una situación difícil fue su capacidad para cambiar su perspectiva, para ver su situación desde una atalaya diferente”.

Reflexionando sobre estas palabras encuentro, lo que muchas veces hemos escuchado, más en pocas ocasiones nos viene a la mente cuando lo necesitamos, el desarrollar la capacidad de ver las cosas desde puntos de vista diferentes, cambiando la perspectiva, nos abre una ventana poderosa y efectiva para revisar lo que interpretamos como problemas y sus consecuencias.

Cuando estamos centrados en una situación que catalogamos de “problema”, nuestra perspectiva se estrecha, teniendo la sensación de que únicamente nosotros estamos pasando por estas dificultades, esto nos conduce a direccionar nuestra energía sólo hacia ese punto, haciendo crecer la magnitud del problema, llegando incluso a pensar que es incontrolable.

Más si nos damos la oportunidad de movernos hacia un lugar diferente, desde dónde podamos observar la situación con mayor amplitud, tal vez abriendo conversaciones con amigos, o comparando con otros momentos vividos, con decisiones tomadas, podemos reencontrarnos con una magnitud menor de lo que estamos viviendo, abriendo posibilidades hacia una resolución cercana, que se conecte con una visión desde la ambición, desde el estar en la certeza de poder y querer hacerlo.

Y al estar desde allí, situados en la capacidad plena que tengo de conducir mis decisiones, de crear mi proyecto particular de vida, de diseñar las historias que me cuento, los argumentos con los cuales me conecto; partiendo desde la certeza de que estamos en un mundo pleno de posibilidades, teniendo como camino la felicidad, podemos encontrar senderos hacia la resolución de las situaciones que se nos presentan.

Te invito a decidir tomar el camino de las oportunidades, centrándote en tus fortalezas, abriendo espacios de comunicación. Un camino que se construye día a día, desde la conexión con tu energía interna, con tu esencia como ser humano, cambiando la perspectiva hacia una mejor vida, plena de instantes maravillosos, centrada en el amor hacia ti, reconociendo el poder que tienes y optando por utilizarlo para tu mejor inversión: Tú.