@geralguedezg

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viernes, 6 de enero de 2017

Plenitud y Zapatos Rojos...


Hoy regresando a casa tuve la oportunidad de escuchar a una persona conversar sobre el concepto de la felicidad, y en su disertación llegaba a la conclusión que es la plenitud lo que llena nuestros corazones, lo que nos conecta con ese estado de serenidad, alegría y equilibrio que muchos buscamos en nuestro camino.

Plenitud, una palabra que sentí directo en el corazón, supe al escucharla que es parte de las respuestas que ando buscando... Plenitud.

Cierro los ojos y siento su definición, un estado que quizá he leído en otros contextos bajo el nombre de Flow, esos momentos mágicos en donde sientes que lo que estás viviendo, haciendo, compartiendo, es lo máximo en tu vida.

Puede ser que estés en el parque, en tu casa, conversando, realizando actividades cotidianas, la diferencia es la conexión con tu ser interior, ese que te dice susurrando al oído... Siente, vívelo, estamos en Plenitud.

Imagino que cada persona tiene su forma particular de sentir y expresar este concepto, al poderlo verbalizar lo hacemos consciente, se hace presente y desde allí podemos replicarlo, una y otra vez; y así con la suma de todos esos destellos, de esas chispas cotidianas, construimos eso que llamamos una feliz vida.

Una vida de danza con las experiencias, una vida con nuestros zapatos rojos, esos que Dorothy disfruta en su búsqueda en el Mago de Oz, esos que sienten, caminan, bailan, vuelan y se conectan con el universo de posibilidades que tenemos por delante.

Plenitud y zapatos rojos, metáfora de alegría y amor, espacio de encuentro con la persona más importante, tú mismo. Ese encuentro es Plenitud.

sábado, 27 de agosto de 2016

De Corazón a Corazón...

Hace algunos días compartí con personas maravillosas en un espacio de amor y conexión humana ubicado en Costa Rica, La Montaña Azul.

Un espacio donde los elementos de la naturaleza conspiran para hacernos recordar lo simple de la vida, el disfrute de saborear el aire, de respirar el sentir, de sonreír desde el corazón.

En este Jardín sin Tiempo... conecte muchas piezas que en mi ser estaban ubicando su espacio, confirmé lo poderoso que es el amor radiante, la alegría genuina, el ser yo tal cual yo, esa #MiMisma con la que converso cada vez más, con quien me reencuentro, me divierto y abro momentos de fluir en el silencio.

Allí, con el río susurrando vida, con las flores sonriendo color, con los pájaros cantando dulzura... Allí, recordé lo que hace algún tiempo escribí ... "decidí tomar el riesgo de reconectarme, vivir la aventura de ver hacia adentro, de escuchar mi cuerpo, afinar los sentidos, disfrutar el juego de descubrir o redescubrir que parte de mi cuerpo habla cuando estoy alegre, triste, molesta; sentir al caminar en el parque como la brisa me saluda, como el sol se acerca a mi piel, como el agua cae sobre mi o sobre el camino… cosas sencillas de la vida que potencian exponencialmente la capacidad de sentirte a ti mismo, lo que incide directamente en hacer crecer la posibilidad de sentir al otro, a esa persona que tienes a tu lado, poder acompañarla desde todo tu ser, con tu presencia, viviendo el ahora, allí solamente allí, conectados desde el corazón"... (1) 

¡Qué poderosa experiencia! Que simple... ¡Qué retador!

Agradezco esta oportunidad, el haber tomado la decisión de disfrutar el presente, de tomar espacios para mi, espacios de crecimiento, reconocimiento y comprensión. Espacios para conversar con personas de diversas nacionalidades, diversas creencias religiosas, diversas edades, diversas profesiones... Toda la diversidad del mundo que se resume en una frase Todos Somos Uno. 

Toma el riesgo... Siente... Suelta.... Sonríe desde el corazón...

(1) Conéctate contigo: un mundo apasionante